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Depresión infantil – Tristeza niños – LC Psicólogos

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Tristeza

La diferencia entre la tristeza normal y el estado de ánimo triste propio de la depresión es cualitativa y cuantitativa.

En los países industrializados se considera la depresión como uno de los problemas emocionales infantiles más frecuentes.

Un trastorno depresivo en un adulto o en un niño es similar, si bien presenta algunas peculiaridades relacionadas con la edad: en los niños es más habitual la irritabilidad que la tristeza y la duración del trastorno tiende a ser inferior.

La diferencia entre la tristeza normal y el estado de ánimo triste propio de la depresión no es solo cualitativa sino cuantitativa. El niño deprimido está triste con más intensidad, durante más tiempo y con mayor frecuencia que otros niños.

Sin pretenderlo, las conductas de los adultos que conviven en el entorno del niño que comienza a presentar muestras de depresión tienden a hacer que este empeore y que los síntomas puedan llegar a cronificarse.

Como padres necesitamos plantearnos cuáles son los factores o situaciones de riesgo para la salud de nuestros hijos, así como conocer los factores de protección que les ayudan a crecer y desarrollarse exitosamente. En LC Psicólogos orientamos a los padres para que descubran cuáles pueden ser esos factores de riesgo en sus hijos.

Los más habituales suelen ser:

  • La pérdida de un ser querido.
  • La depresión de alguno de los padres.
  • La falta de bienestar físico y/o emocional de algún miembro de la familia.
  • La conflictividad conyugal y/o familiar.
  • La ruptura familiar.
  • Algunos estilos educativos inadecuados (sobreprotectores, permisivos o autoritarios).
  • Períodos largos de hospitalización.
  • El nacimiento de un nuev@ herman@.
  • Cambios de colegio o domicilio.
  • La imposibilidad de alcanzar las exigencias de rendimiento escolar requeridas por los padres, la escuela o ambos.
  • La falta de tiempo para la relación con los padres, el juego o el descanso.

Todos estos factores no representan el mismo grado de riesgo para todos los niños.

En todo caso, nuestra tarea como padres y madres consistirá en tomar conciencia de lo que pueden significar para nuestro hijo todos estos cambios y reflexionar sobre nuestra propia actitud ante ello.

Algunos factores de protección para el crecimiento sano de los hijos son:

  • Un autoconcepto positivo y realista de sí mismo, donde se pueda poner nombre a las propias cualidades personales así como a las limitaciones.
  • La habilidad para comunicarse de forma efectiva con los demás.
  • Las habilidades de resolución de problemas.

Desde nuestra consulta psicológica, en LC Psicólogos ayudamos a padres e hijos a minimizar las variables de riesgo así como a aprender y perfeccionar los mecanismos sanos de protección.

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